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Argentina, único país de toda la región sin telefonía 4G

Antena

A diferencia de los últimos avances mostrados por países como Venezuela, Bolivia y Paraguay, la Argentina quedó como el único territorio de América latina y el Caribe que no ha mostrado progresos en el desarrollo del servicio de telefonía con cobertura 4G, que sería el servicio que viene a suceder al 3G, basado en la tecnología LTE (Long Term Evolution) y se caracteriza por asegurar una mayor velocidad de conexión a la web, al mismo tiempo que posibilita descargas sin cortes.

Brasil es el lugar en el que más operadoras ofrecen este tipo de conectividad. Allí, seis empresas operan redes con 4G. En tanto, en Colombia, existen cuatro compañías; en México, Paraguay, Chile y Uruguay, dos; y en Bolivia, Perú, Ecuador y Venezuela, una.

En el caso de Chile, la local Entel acaba de presentar su oferta de red, cerrando de esa forma el grupo de las tres principales operadoras ya adaptadas a la nueva tecnología.

En paralelo, el 4G LTE -dado que funciona en una frecuencia diferente al 3G- abre la puerta al desarrollo de comunicaciones más baratas a través de la Voz sobre IP (VOIP), usando aplicaciones para hacer llamadas a teléfonos fijos y celulares como Skype.

El estándar LTE “cuenta con una velocidad de descarga que supera los 40 Megas por segundo y permite subir datos a la red a 10 Megas, también por segundo”.

A nivel local, el servicio 3G que ofrecen operadoras como Movistar rara vez alcanza 1 Mega (por segundo).

Ni siquiera ese parámetro, que es bastante más acotado, hoy día permite asegurar la estabilidad del servicio, que fluctúa de manera permanente y genera disconformidad entre los usuarios.

En tanto, mientras que en la Argentina continúan las indefiniciones respecto de la implementación de este nuevo estándar, países como Ecuador, Uruguay, Perú o Antigua & Barbuda, promueven la ampliación de sus respectivos servicios.

En simultáneo -y más allá de los 18 países que ya ofrecen 4G en la región- recientemente se conoció que Estados Unidos ya está desarrollando pruebas de otra tecnología aun más avanzada (conocida como 4G Advance) mientras que Corea del Sur testea en su territorio el 5G, conectividad que irá imponiéndose en los próximos años.

Antena: cobertura 4g en ArgentinaEn el plano local, las operadoras siguen a la espera de la decisión del Gobierno de habilitar el espectro requerido para poder avanzar en el nuevo estándar.

En diciembre pasado, Julio De Vido, ministro de Planificación, había señalado: “Estaremos trabajando en el sistema digital 4G en el interior profundo de la Argentina”.

Pero lo cierto es que, habiendo transcurrido ya varios meses de ese pronunciamiento, no sólo no se han vislumbrado avances significativos sino que tampoco ha mejorado el servicio actual que se ofrece.

Por el contrario, las llamadas se cortan con mayor frecuencia, los mensajes no llegan y la transmisión de datos se torna más deficiente. Esto, producto de la saturación de las redes y de la irrupción de teléfonos más poderosos que sus antecesores.

Antes de lo afirmado por De Vido, en febrero del año pasado, se dejó sin efecto una licitación pública que otorgaba frecuencias a las empresas de telefonía móvil.

Y la misma presidenta Cristina Kirchner ordenó a Norberto Berner, secretario de Comunicaciones, que asigne esa porción del espectro a la estatal ArSat para avanzar con nuevos servicios de telefonía.

Hasta ahora, no se han observado avances significativos y ese 20% de las frecuencias que está bajo control directo del Gobierno sigue sin ser aprovechado.

A contramano de la inactividad oficial, las operadoras vienen perfeccionando sus ensayos vinculados con la futura provisión de servicios 4G.

Movistar, Personal y Claro sólo esperan la habilitación del Gobierno para comenzar a brindar esta tecnología, a la par del intento de capear los inconvenientes que sufre el 3G por la fuerte demanda de banda ancha móvil. Incluso Nextel tiene en sus planes avanzar con la implementación de 4G si logra dar con un socio tecnológico.

El silencio del kirchnerismo en torno a la implementación de este nuevo estándar también es leído por algunos analistas como una consecuencia directa de las propias limitaciones que tiene el Gobierno en el plano económico.

Una de ellas es la necesidad de aminorar la salida de dólares. De acuerdo con estimaciones del sector, desplegar la tecnología LTE a nivel local le demandaría a las operadoras inversiones superiores a los u$s1.500 millones.

Y eso es algo que al gobierno nacional le genera muy poca “simpatía”, en un contexto de escasez de divisas.

Más allá de las pruebas y ensayos efectuados, las empresas tienen que aprovisionarse de equipamiento para poder ofrecer 4G. Este es un estándar que demanda la instalación de muchísimas antenas, porque su capacidad de alcance es menor a otras tecnologías. Todo esto implica una gran necesidad de dólares.

Los más de u$s1.500 millones que se necesitan serían una inversión inicial. Igualmente, aunque el Gobierno habilite hoy mismo el espectro, hacer las redes y poner en marcha el servicio 4G demandaría por lo menos dos años de trabajo

Para dar una idea de este fenómeno, basta decir que, en lo que va del año, 8 de cada 10 equipos que se comercializan en el país cuentan con tecnología de internet móvil 3G, mientras que en el mismo período del año pasado la proporción era de 5 de cada 10.

Además, se estima que este año los smartphones serán más del 70% de los móviles vendidos.

En zonas densamente pobladas es donde más se siente la congestión, porque hay muchos equipos haciendo uso del espectro y esto hace que el servicio se ponga lento.

El usuario tiene un teléfono de última generación pero que en realidad rinde como los equipos de hace tres años o más.

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